Bunbury y Calamaro reflexionan sobre el periodismo musical

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Para promocionar su inminente nuevo disco, el segundo de 2020, Bunbury ha inventado ‘Conversaciones y levitaciones’, unas charlas en las que primero estuvo Leiva y ahora Andrés Calamaro.

Se trata básicamente de eso, de conversaciones entre amigos con un tono distendido y una confianza que las hace diferentes a las entrevistas promocionales al uso.

Durante cuarenta minutos, Bunbury y Calamaro hablan de multitud de asuntos sin un guion, sencillamente dejando fluir los temas y las palabras.

En un momento dado -a partir del minuto 29-, hablan de la importancia de las letras en sus canciones y Andrés confiesa que le llamó mucho la atención que los periodistas le preguntaran tanto por las letras de su último disco, ‘Cargar la suerte’ (2018).

“El cuerpo crítico musical está muy castigado por el periodismo digital. Me llamó la atención que las letras llamaran tanto la atención. Yo esperaba que habláramos sobre la grabación que hicimos. Acostumbrados a escuchar rock en inglés muchas veces sin entender la letra, cantar en este idioma puede incomodar un poco más allá de la importancia de lo que decimos”, plantea el argentino.

“Ten en cuenta que el idioma, el castellano, lo entiende todo el mundo. Hablar de música, como decía Frank Zappa, es como bailar de arquitectura. Es un tema complicado”, responde Bunbury, quien lanza entonces: “La crítica especializada sabía hablar de música, tenía los conocimientos para hablar de música. Poco a poco la crítica especializada se ha ido difuminando. Cada vez hablamos menos de música en las entrevistas, a mí me preguntan poquísimo de música en las entrevistas cuando hablo con la prensa”.

Apunta entonces Bunbury algo en lo que tiene toda la razón y que es un mal endémico sobre todo de la prensa generalista: “Normalmente, si estás de promoción y hay un problema con el independentismo catalán te preguntan más por Cataluña que de lo que estás hablando en tu disco. O si vas a Argentina te preguntan qué te parece el nuevo presidente, o si vas a México te preguntan por el narco o por el muro de Trump”.

“Hay como una obsesión por seguir a rajatabla el pulso de la actualidad noticiosa urgente“, apostilla Calamaro, dando pie a que Bunbury sentencia: “Perdimos la costumbre de hablar de música. Y supongo que nuestros aficionados, la gente que nos sigue, nos oye poco hablar de música y saben poco de música porque han oído hablar poco de música”.

Muestra entonces el español su pesar por que “las revistas se van perdiendo” y ya no las podemos “comprar tangiblemente en papel”, sino que “tenemos que acudir a las redes sociales”. “Y la gente empieza a leer solo titulares y no a profundizar en lo que es el contenido de un álbum”, señala.

Vuelve entonces al inicio de este pasaje al comentar que “todos podemos hablar de textos porque entendemos las palabras”, pero seguramente hablar del método de grabación en concreto de ‘Cargar la suerte’ es algo “más complejo: con qué músicos contaste, qué parte hizo el productor, qué diferencia hizo grabar en Los Ángeles y no en Buenos Aires o Madrid”.

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