Ha muerto Marie Frediksson: Larga vida a Roxette

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ROXETTE EN MADRID EN 2015. FOTO: Patricia Cano

“Se ha muerto la de Roxette, ya lo hemos lanzado”. Ese es el mensaje que entra en Whatsapp desde la redacción y que te pilla de un sitio para otro, como de costumbre. Y en mitad de la calle Serrano me detuve un instante bajo el sol de mediodía de diciembre y lo cierto es que se me han humedecido los ojos. Sin más explicación.

Bueno, quizás sí que la tenga, claro. Porque el de ‘Joyride’ (1991) es el primer vinilo propiamente mío que tengo. El primero que me regalaron y que me sorprende que siga sonando porque lo puse tantísimas veces y me lo sé tan de memoria que lo normal es que se hubiera desintegrado.

Roxette es, por tanto, algo iniciático que ya había comenzado, de hecho, con esa TDK del ‘Look sharp!’ un par de años antes. Vaya dos buenos álbumes, eh. Pop del bueno con su dosis de guitarras y esas melodías mágicas perpetradas por Per Gessle. Y la voz de Marie Frediksson por encima de todo.

Una voz bonita, versátil. Rotunda y delicada a la vez o dependiendo de lo que tocara en ese momento: O ‘Listen to your heart’ o ‘Hotblooded’. O ‘Spending my time’ o ‘ The Big L’. Con una presencia escénica consistente, además, más rock que pop cuando sobre el escenario estaba en los buenos tiempos.

Tuve la suerte de ver al fin a Roxette en 2011 en Vistalegre, cuando el grupo regresó tras encontrar Marie la fuerza al vencer al tumor cerebral que la mantuvo una década lejos de los focos. Y fue tan emocionante como tenía que ser porque, aunque yo estuviera en otro punto, fue un reencuentro total con esa parte de uno mismo que queda en las canciones que tanto escuchamos. Cuando regresamos a ellas seguimos ahí en parte.

En 2015 hubo oportunidad para una segunda vez, también en Vistalegre, y lo que más recuerdo es cómo y cuánto aplaudíamos a Marie, sentada sobre un taburete y tan frágil. Disfrutando de todas esas canciones que nos deja ahora que ya no está y que siguen sonando. ‘Fading like a flower’ ahora, concretamente. Y yo sigo ahí también, claro que sí.

Aquella despedida ya sería la definitiva, pues la gira de treinta aniversario del grupo se cancelaría a principios de 2016 por recomendación médica. Se acabó entonces Roxette en vivo con la confesión de la propia vocalista: “Simplemente no estoy lo suficientemente fuerte para la vida de gira”.

Da pena que todo lo que parece que se va a la mierda se vaya realmente a la mierda. Da pena que Roxette sea algo ya tan del pasado porque eso significa que todos lo somos un poco. Y porque recuerdo la ilusión con la que cada día ponía ‘Joyride’ en el tocadiscos de casa a todo volumen. 

Eso es lo que toca hacer hoy también, es de ley que así sea. Y en Europa Press mientras tanto os pincho además cinco inolvidables himnos pop del grupo sueco más exitoso desde ABBA. Larga vida a Roxette.

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