Para mí, ‘Gigaton’ de Pearl Jam solo dura un minuto y me vale

Artículos

Lo he escuchado, claro que lo he escuchado. Me ha reconfortado, claro que me ha reconfortado. Pero he decidido basar mi crítica del nuevo disco de Pearl Jam en su primer minuto.

Exclusivamente. Porque ahí está todo lo que necesitaba. Llega la intro, bien. Llega la guitar, mejor. Estalla la movida, de puta madre. Entra Eddie Vedder, ya estamos en casa. Corremos sin brújula, eso es.

Todo el disco me place, pero le pasa lo de siempre: la cara A es estupenda y la B decae estrepitosamente. Pero eso siempre pasa, también, cuando uno escucha un disco por vez primera, ¿no? Sí.

El ‘Ten’ fue mi primer vinilo, me lo compré en septiembre de 1991 cuando mi padre cumplía 59 años. Ahora tiene 88 y le compro la comida y se la llevo a casa. Y no tiene ni idea de lo que es Pearl Jam porque se la sudó siempre.

Y bueno, en realidad su petición para la compra del otro día fue, junto a mi madre de 82 palazos, Coca Cola Zero y mejillones. Les dije “joder estoy por ir ahí, sois un piso de adolescentes molones”. Qué miedo me dan, en general.

Lo que hago es dejarles la compra en el descansillo y ellos abren un jodido centímetro la maldita puerta. A veces pienso si esto no es morir en vida. Pero bajo al coche y reviento el nuevo de Pearl Jam en un trayecto que dura un minuto.

En ese minuto está mi ira, mi rabia, mi temor, mi anhelo, mis ganas, mi impotencia más suprema. En ese minuto está mi vida entera y la de mis padres. En ese riff inicial, que suena tan a Vitalogy, me encuentro bien.


Un minuto es lo que tardo en coche en recorrer la distancia entre la casa de mis padres y la mía. Sin tiempo que perder, le cuento al asfalto que hay un nuevo disco de Pearl Jam que empieza que te cagas y luego decae.

El asfalto mueve sus líneas un poco porque ya lo sabe y se mofa quizás. Pero se enderezan las líneas entonces y mientra escucho ‘Who ever said’ pienso ¡Quién cojones lo hubiera dicho!

No necesito que Pearl Jam dure más de lo que tardo en sentarme, arrancar, enfilar, conducir, llegar y aparcar. Eso es lo que me dura este disco hoy en día y cuando explota, una cosa os voy a decir: ¡Vivo en él!

Comparte
Tagged

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *