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María Arnal i Marcel Bagés + Le Parody (2021) Tomavistas Extra. Madrid

Crónicas
Un necesario clamor en el parque
Texto: Beatriz H. Viloria
Fotos: Adrián Yuste

Con ‘Milagro’ se presenta ‘Clamor‘, el último disco de María Arnal i Marcel Bagés, un calificativo que sirve no sólo para describir su actuación del pasado 21 de mayo en la inauguración de un nuevo ciclo Tomavistas Extra, la versión adaptada a los tiempos pandémicos del festival madrileño que llena de música el parque Enrique Tierno Galván desde hace más de un lustro.

En estos muchos meses de trabajo e imaginación para sacar adelante conciertos respetando restricciones y medidas de seguridad, cada cita organizada y bien acogida merece el calificativo de “milagro”. Llevamos bastante tiempo ya experimentado esta nueva forma de vivir la música en directo. Algo incómoda y fría, sin duda, pero siempre mejor que nada. Una experiencia extraña también para quien se sube al escenario.

Una embarazadísima Sole Parody, alias Le Parody, tuvo la importante tarea de abrir la velada cuando aún calentaba un poco el sol y los asistentes iban ocupando sus mesas. Únicamente acompañada por una imponente mesa de instrumentos electrónicos decorada con un mantón, supo hacer frente a la tibia interacción que conlleva no poder bailar ni levantarse de la silla.

Con su fusión del tecno y el flamenco y manipulando su voz, se hizo dueña y señora de las tablas. Con el mensaje y la fuerza de cortes como ‘Alepo’ de ‘Porvenir’ (2019) y los beats hipnóticos de ‘Palio’ y ‘Duelo’, sus últimas entregas junto a Ruiseñora. Era evidente que la noche iba de mujeres de voz poderosa.

Cambió la configuración del escenario para acoger al ahora quinteto que conforma la propuesta en directo de María Arnal i Marcel Bagés. Los catalanes volvían a Madrid tras llenar dos noches los Teatros del Canal el pasado mes de marzo. Más de un alma estaría repitiendo en el parque, pero para la gran mayoría era la primera ocasión de ver cómo cobraba vida su segundo álbum, ‘Clamor’. Una expectación que agotó las entradas hace semanas.

Las buenas vibraciones de ‘Milagro’ y la belleza de ‘El Gran Silencio’ abrieron el setlist. Acompañada María por las voces de Marta y Elena y las melodías y bases fabricadas por Marcel y David Soler a los lados. El blanco impoluto del vestuario se amoldaba a los teatrales juegos de luces, y las tres mujeres parecían cariátides que no soportaban un peso, si no que elevaban las voces primitivas y antiguas de ‘Cant de la Sibil·la’.

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Había curiosidad también por ver cómo encajaba el espíritu folk de ’45 cerebros y 1 corazón’ (2017) en el universo creado por ‘Clamor’. María empezó a deslizarse por el escenario, jugando y creando poco a poco la catártica ‘La Gent’ e hilándola con ‘A la Vida’.

Un ansioso clamor se despertó entre el personal, que poco a poco no podía evitar levantarse y cantar a viva voz. “Esta os la sabéis”, anunció María, preparando al coro madrileño para gritar y liberarse en ‘Canción Total’. La catalana, que se esforzó (a ratos en demasía) por hacer partícipes a los presentes, pegó brincos de absoluta felicidad.

Quedó más que comprobado que ambas entregas discográficas conviven perfectamente en directo. De nuevo lo hicieron al lanzar ‘Tú Que Vienes a Rondarme’, que tiñó de rojo la escena y acabó de alterar al honorable, creando el impulso adecuad para incitar a la desinhibición total de ‘Fiera de Mí’. Las tres musas helénicas daban saltos y hacían bailar sus ropajes al ligero viento que parecía soplar a propósito.

Desaparecido el toque de queda, la velada podía permitirse unos bises, nada menos que tres. La enigmática ‘Meteorit Ferit’ –que nos deja escuchar cómo suena una lágrima de San Lorenzo– se convirtió en una improvisada clase de canto.

La lección magistral la dieron María y sus compañeras en ‘Jaque’, de ritmo pulsante y dramático con la intervención grabada de Kronos Quartet (ojo al día que puedan venir a tocar con los catalanes) y a casa nos marchamos con ese mantra que dejó ‘Ventura’: “Todo lo que no ves y es”.

Expectativas más que superadas en una cita que, además, supo a una noche de verano. Y sí, no debías moverte de tu sitio, ni quitarte la mascarilla salvo para beber, las consumiciones se solicitaban vía app (y podían tardar) y era necesario hacer cola para fumar en una zona concreta al aire libre. Con todo y con ello, el arranque de esta nueva edición del Tomavistas Extra fue lo más cercano a un festival de los de antaño que ha vivido servidora hasta ahora.

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