Los Suaves (2012) La Riviera. Madrid

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Lugar: La Riviera. Madrid
Fecha: 24 marzo 2012
Asistencia: 2.000 personas
Artistas Invitados: La Fuga y Tako
Precio: Desde 24 euros
Músicos: Yosi Domínguez (voz y guitarra), Alberto Cereijo (guitarra solista), Fernando Calvo (guitarras), Charly Domínguez (bajista), Tino (baterista)

CRÓNICA PUBLICADA TAMBIÉN EN ROLLING STONE.

Yosi es inmortal por mucho que acechen el paso del tiempo y la enfermedad reclamando lo suyo tras años de excesos. Yosi no puede parar el rock y tampoco sabe qué hacer cuando los sueños se van. Justamente por eso nadie le busca tres pies al gato, nadie se pregunta de qué va la lucha porque, total, sólo puede quedar uno y el elegido es él. Porque si Yosi fuera guiri hubiera muerto a las 27 y sería un mito, pero resulta que es gallego e inmortal. Leyenda.

Un cuarto de hora en La Riviera y a Alberto Cereijo, guitarrista virtuoso a la vieja usanza, ya no lo quedan trastes para colocar los dedos. Aún con esas insiste en ponerlos en su sitio mientras retumban las Palabras para julia y Yosi clama aquello de Maldita sea mi suerte. A todo esto, el público ya anda quemando garganta, desesperado por devolver a la banda la mitad de lo que ésta les ofrece y ha ofrecido a lo largo de las tres últimas décadas.

¿Sabes? ¡Phil Lynott murió!, Ese día piensa en mi, y calzoncillos anaranjados con la tira elástica negra. Ese es Yosi, fascinante como concepto en sí mismo. Él es la excusa perfecta para viajar en el tiempo y sentirte diez, veinte, treinta años más joven, sentirte otra vez un pipiolo con derecho a todo diseñado para el rock y las barras de bar, para saldar viejas deudas con los cabos sueltos del pasado.

Los Suaves son el fogonazo definitivo gracias también a Dulce castigo y Dolores se llamaba Lola, que lo ponen todo patas arriba en un momento casi místico en el que la gente se abraza, se mira con complicidad, se quiere abiertamente. Porque las canciones de Los Suaves unen generaciones durante un puñado de intensos minutos de sudor, palpitaciones y gargantas llameantes que se fijan en la memoria a cámara lenta para siempre.

Todo canalizado por Yosi, cantor también empeñado en enseñar la barriga (dios mío) y pegar saltos en plan orangután por el escenario. Él se lo pasa bien, mucho, todo, y se lo transmite a un público que haría lo que le pidieran. Se lleva todas las miradas, es el Messi del rock patrio (con camiseta del Atleti), se lleva todos los méritos haciendo lo justo, haciéndolo fácil. Pero queda pintón, pone la carita y la peluca imposible, carisma y personalidad. Para sorpresa de todos sigue cantando, aunque cada vez se le va entendiendo menos y se descojona en algunos pasajes. Por si acaso, allí hay una banda sólida forjada en años de oficio y apoyada en un talento fuera de toda duda, chisposa, incendiaria, incandescente. Rompe cuellos y saca mantecas en el callejón express.

Así llega el turno también para El Afilador y La noche se muere. Potentes pero, como todas, tristes en realidad, nocturnas, cargadas de sueños rotos y oportunidades desperdiciadas, con el rock al fondo del camino como única fuerza intangible a la que aferrarse para dar sentido a la supervivencia del día a día. Porque un día en la vida vale más que un año de buenos recuerdos y no hay otra opción que no sea agarrar salvajemente los segundos, los minutos y las horas, más aún en estas noches recortadas de cambio horario. Igual que pasan los años pasan los conciertos y las noches en un abrir y cerrar de ojos. Porque quien no ha visto un camino al alba no sabe lo que es la esperanza perdida. Por eso Yosi nos avisa. En vano, por supuesto.


Fue en marzo de 2011 cuando Charly, bajista y hermano, desveló que Yosi padece hepatitis C. Ya entonces manifestó su intención de dar a la banda un final a la altura de su leyenda, siempre en función de la salud del vocalista, pero con un horizonte temporal de al menos dos años (eso nos colocaría en la primavera de 2013). También dijo que Yosi no quiere ser como el Papa y morir por la causa, pero lo cierto es que su iglesia tiene muchos fanáticos, de diversas edades, que no comprenderían lo contrario, pues lo necesitan como peludo faro que guíe sus desvaríos vitales.

Y es que el Charles Bukowski, el Henry Chinaski patrio, en función de si damos su personaje por real o literario, canta aquello de “Mi casa es la carretera / Es el camino del sol / Es un hotel de tercera / Mi casa es el rock n¡ roll / Mi casa es un escenario / En un viejo pabellón / Vivo sobre un andamio / Mi casa es el rock n’ roll / Mi casa es donde sueño / Cuando suena esta canción / Son dos horas de fuego / Mi casa es el rock n’ roll / Mi casa es el gato negro / Es mi Gibson Les Paul / Mi casa aún no lo sabes / Mi casa es el rock n’ roll”. Ellos lo tienen claro. También el respetable en realidad.

También en la casa del rock, abrían la noche de este ‘Rock a tres bandas’ los aragoneses Tako, algo así como leyendas en su Aragón natal con 25 años de andadura. Tras ellos, La Fuga volvieron a reclamar su posición entre el público más joven en esa lucha constante que mantienen por demostrar que tienen opciones tras la marcha de Rulo. Consiguen cierta intensidad con Arde el viernes, Por verte sonreir y P’aquí p’allá. Como final, divertidas versiones del Heroína de Los Calis y el Juliette de Platero y Tú. Luego se confirmaría que, efectivamente, Los Suaves tenían y tienen razón: esta noche tampoco se duerme. Mañana si acaso si eso.


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5 thoughts on “Los Suaves (2012) La Riviera. Madrid

  1. Yosi es un grande ya hace mucho tiempo. Una leyenda…aunque tenga noches menos lúcidas. Pero como decía, nada tiene ya que demostrar, y la banda sigue sonando de maravilla. Sigue teniendo esa chispa que te lleva a lo más alto cin determinados temas, dónde las guitarras mandan como antaño.
    Los Suaves…qué maravillosa reliquia…un lujo al alcance de todos que aún, no se sabe por cuanto tiempo, podemos disfrutar…

  2. Ha pasado ya un mes, pero quería escribir unas líneas sobre este grupo, que tanto ha significado y significado mi vida. Y es que ya son veintitantos años siguiéndolos, disfrutándolos, y nunca puedo dejar de ver, en todos sus conciertos, su cercanía al público, su sencillez, que tan grande los hace… Pero lo más grande que visto de ellos ha sido su corazón, pues hace ya demasiados años que un buen amigo nos dejó, y ellos quisieron homenajearle durante todos estos años, y siguen haciéndolo. Grandes, esos Suaves, si señor!!

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