Festival Tomavistas (2017) Auditorio del Parque Enrique Tierno Galván. Madrid

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Lugar: Parque Enrique Tierno Galván. Madrid
Fecha: 19 de mayo de 2017
Asistencia: 4.000 personas
Artistas Invitados: Lori Meyers, Goldfrapp, C. Tangana, Hercules & Love Affair, Schwarz, The Big Moon…

Música en el parque: un festival necesario para Madrid

Festival agradable el Tomavistas, en ese infrautilizado auditorio al aire libre del Parque Enrique Tierno Galván que tantas alegrías podría darnos a todos los madrileños siempre que la climatología acompañe. Es decir, por lo menos medio año, de abril a octubre. ¿Por qué no se usa este anfiteatro para muchas más propuestas? De pago o gratuitas, de la manera que se pueda. Pero cultura en la calle siempre.

Esa no es la cuestión ahora, aunque en realidad un poco sí, pues eso es lo primero que uno piensa cuando llega al lugar de los hechos en una tarde de viernes soleada y se encuentra con este amplio auditorio de verde explanada escalonada con el escenario en la parte más baja. Hay lugar para expandirse, para tumbarse, para que los muchos críos lo pasen en grande y, lo más importante, todos pueden ver los conciertos cómodamente. Aunque se te ponga delante un armario empotrado.

En fin, que el lugar es bien molón y si además sucede que no está lleno, como este viernes, pues más cómodo para todos. Aunque es verdad que la ‘batalla’ por hacerse con una cerveza resultó ser un poco más cruenta de lo necesario al ser un poco escasa la oferta de barras. Y los baños, bueno, ahí estaban, siempre se puede mejorar poniendo más, básicamente porque más es mejor que menos. Por cierto, lo de las movidas para no pagar en efectivo son una porquería, ya basta.

Para cuando llegamos al recinto The Big Moon están repartiendo guitarrazos mientras el sol se va poco a poco en el horizonte. Y en el segundo escenario Schwarz crean la atmósfera perfecta para la transición desde la tarde hacia la noche mientras el personal sigue llegando sin prisa pero sin pausa. Es viernes en la ciudad y, por una vez, el ritmo no es frenético, aunque sí constante. Y la música nos marca el compás.

A las 22:00 en punto comienzan unos Lori Meyers que, como ya sabemos, tienen gran predicamente entre el gentío. Por eso no extraña que este sea el momento de la jornada con más público frente al escenario principal. Vamos a decir que 4.000, así a ojo, redondeando, pues el aforo completo es de 5.000 y la parte alta del anfiteatro estaba vacía. Pero más allá de números, ambientazo ya a estas alturas.

FOTO DE ALFREDO RODRÍGUEZ (@musicazul)

Los granadinos arrancan con ‘Vértigo I’ poniendo sobre las tablas una ambiciosa propuesta visual y tocando detrás de un muro de luces que genera una atmósfera psicotrópica. Con el segundo tema, ‘Planilandia’, se levanta y continúa su misión desde la parte alta del escenario, compenetrándose con la pantalla que cubre las espaldas a los músicos. Ya es hora de que nuestras bandas indies también cuiden estas cosas. Ya es hora.

Con el clásico ritmo festivalero se suceden guitarrazos y zambombazos en ‘Evolución’, ‘Luces de neón’, ‘Siempre brilla el sol’ y el gentío en las primeras filas se entrega sin reservas a la ruidosa causa pop, que encadena ‘El tiempo pasará’, ‘Eternidad’, ‘Océanos’ y el jolgorio colectivo bastante propicio de ‘Emborracharme’, al que sigue la igualmente certera ‘Zona de confort’ con ese estribillo de «alza tus manos junto a las mías» y tal.

Los Lori suenan compactos, contundentes y no escatiman ni un guitarrazo y ponen a todo quisqui a bailar con ‘¿Aha han vuelto?’ y ‘Mi realidad’. Dos clásicos incontestables del pop rock español de nuestro tiempo apuntalados por ‘Pierdo el control’ y el remate de ‘Alta fidelidad’ que pone fin a 75 minutos de actuación compacta y coreada. Lo esperado, porque ya nos conocemos todos: pueden estar mejor o peor, pero el grupo granadino es garantía de eficacia probada.

Sin solución de continuidad atrona con sus rimas C. Tangana desde el segundo escenario, el Wegow (el principal lo patrocina Coronita), al que la gente se va acercando hasta llegar fácilmente al millar. Muchos atienden y otros aprovechan para comer algo mientras el rapero madrileño les pone banda sonora antes del que se supone plato fuerte de la velada, aunque congregó a algo menos de público que Lori Meyers. Los españoles tienen que ser aquí cabeza de cartel ya por derecho, no se puede ser tan pueblerino a estas alturas, ya vale.

Que por supuesto Goldfrapp son un nombre más que relevante de la escena mundial y, al no ser ‘de los nuestros’ y pasar por aquí de pascuas a ramos, generan más apetito. Pero luego van a festivales más grandes y les ponen en el lugar que realmente les corresponde. Y que me estoy metiendo en un fregado, pero bueno, creo que nos entendemos todos, estamos charlando de esto y de aquello, no más (risas enlatadas).

Sea como fuere, porque en realidad el orden de los factores no altera el producto y en este caso da igual, Goldfrapp llegan presentando su reciente séptimo disco, ‘Silver eye’, y tiran de convicción electrónica en lo sonoro con el magnetismo de Alison acaparando toda la atención. Y la jefa dirigiría toda la actuación convirtiendo el anfiteatro en un sudoroso club desde ‘Anymore’, ‘Train’, ‘Ocean’ y ‘You never know’, hasta el desenlace con las populares ‘Oh la la’ y Strict Machine’.

Y nosotros, que somos más de guitarras que de cacharros electrónicos, damos por terminada la jornada en este punto y nos recogemos a la hora de la gente de bien (sic). Pero en el Enrique Tierno Galván todavía queda mucha ‘mala gente de mala vida’ dándolo todo con Syper y con Hercules & Love Affair. ¿No sería estupendo que todos los fines de semana de primavera y verano una ciudad tan guay como Madrid tuviera música en directo en el parque? Sería idílico, de hecho. Pero bueno, por lo menos tenemos el Tomavistas. Eso ya es un logro.

Muchas más fotos (y realmente guays, pero es que me gustan las mías lo-fi) del festival AQUÍ.

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